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En torno a la existencia de Dios

 

El solicitante envió varios argumentos similares (con los mismos errores básicos), con títulos tan sugerentes como: Arriba es abajo, La Trinidad y el conocimiento, Genealogía mística del amor, entre otros. La refutación que sigue se centra tan sólo en el primero de ellos, el único que podía considerarse argumento en cuanto tal, los demás se reducen a meras recolecciones de frases sin conexión discursiva entre ellas. Sirvan las siguientes a modo de ejemplo:

 «No avanzamos nada al considerar que la tendencia al amor que manifestamos está "programada" en nuestro mapa genético. La programación genética vendría a ser la versión empirista de las ideas innatas. Pero así como la evolución explica los genes, los genes no explican la evolución. Los genes no son eternos, y la historia no puede rotar en ellos. En cambio, las ideas sí lo son. Es más: el primer humano conoció y amó tanto como el último, de manera que la evolución tampoco añade nada.»

 «La verdad del hombre es una ficción mudable, o, si prefieres una expresión más tranquilizadora, es una anticipación o pregustación de la verdad absoluta. Hay una diferencia de grado y no de naturaleza entre ambas clases de verdad: tan necesaria es la verdad absoluta como aquellas que, coeternas con ella, nos permiten ir a alcanzarla.»

 «Esto explica también que no pueda llegarse a Dios por la razón, ya que ésta toma siempre como referencia al mundo. Sí, no obstante, por la mística.»

 

ARGUMENTO

Que de la verdadera inexistencia de Dios se sigue su existencia:

1) Toda verdad remite a otra. De lo contrario, el límite de la verdad sería una no-verdad, en la que aquélla encontraría su comienzo y su fin. Lo falso engendraría a lo cierto, y lo cierto a lo falso.

2) Las verdades, pues, sean cuales sean, nos conducen, mediante un encadenamiento infinito, a la Verdad suprema e inalcanzable, que es Dios.

3) Afirmar una sola verdad que sea tal, y no sólo de nombre, supone negar el límite que la cancelaría, afirmar la infinitud de la progresión y, por consiguiente, afirmar a Dios.

4) Luego, aunque esa supuesta verdad fuera "Dios no existe", al predicarse como verdad, de ella se sigue que Dios, es decir la Verdad, existe.

5) Pero, si Dios existe, la mayor es falsa, y si no existe también, pues no existe la Verdad ni tampoco las verdades. Luego, de un modo u otro, Dios existe.

 

 REFUTACIÓN

Esto que trata de mostrar es una paradoja lógica: “de la verdadera inexistencia de Dios se sigue su existencia”. Las paradojas lógicas no suelen servir como argumentos válidos para mostrar la existencia de nada, del mismo modo que las paradojas lógicas de Zenón no sirven para defender seriamente que el movimiento no existe. La mayoría de paradojas lógicas se derivan de un uso ambiguo de términos, malas definiciones, errores en las premisas o, directamente, premisas falsas.

No es cierto que toda verdad remita a otra. Si bien es cierto que, por ejemplo, con los argumentos deductivos podemos emitir enunciados verdaderos nuevos a partir de enunciados verdaderos conocidos a priori: las premisas. Y si quiere buscar lo que llama “el límite de la verdad”, que yo supongo que se refiere a “aquello que hace que unos enunciados sean verdaderos y no falsos”, es decir, a lo que hay de objetivo en la verdad, eso, no es una no-verdad, sino el mundo. Un hecho. No hay hechos falsos. Los hechos se dan o no se dan. Los enunciados sobre esos hechos son verdaderos o falsos. Esta distinción no la tiene del todo clara. Las creencias no remiten a otras anteriores excepto las deducidas. En su mayoría remiten a la realidad. Y la realidad no es falsa o verdadera. Sólo las creencias, los enunciados, son falsos y verdaderos. Y aún en el caso de que pudiéramos pensar que las creencias se remitieran unas a otras, esto no nos permitiría deducir que los hechos del mundo se remiten unos a otros. No puede dar el salto de lo epistémico a lo ontológico, oiga usted.

Por lo demás, no nos molestaremos en refutar enunciados como “Las verdades, pues, sean cuales sean, nos conducen, mediante un encadenamiento infinito, a la Verdad suprema e inalcanzable, que es Dios.” Pues ni existe un “encadenamiento infinito de verdades” (insistimos en que suponemos que quiere decir “creencias”), ni esto probaría la conclusión, dicha a la ligera, de “que es Dios”. No existe un encadenamiento infinito porque es antirrealista, las creencias (sean verdaderas o falsas) remiten al mundo y serán verdaderas si se corresponden al mundo, si son una correcta representación de éste. Y si Dios puede ser inalcanzable, el mundo no lo es. Como dice Woody Allen, no sabemos si Dios existe o no, pero las mujeres están aquí, y algunas llevan lencería francesa.

En cualquier caso, si omitiéramos todos estos errores y prejuicios en los que cae, y aunque nos centráramos en la supuesta coherencia lógica del argumento, aún así, sería incorrecto, concluyendo lo que da como premisa, y saltando de lo epistémico a lo ontológico, así, tan bonitamente, y sin llamar por teléfono antes para avisar.

Después de esto, incluimos en el mail de réplica algunos fragmentos de apuntes nuestros en torno a problemas epistémicos similares, teoría de la verdad, etcétera. Porque en Esponjiforme Entertainment nunca nos cansaremos de ayudar a los que caminan por las tinieblas del pecado y la ignorancia.

 

RÉPLICA Y CONTRARRÉPLICA

Hemos incluido su réplica en naranja y cursiva y nuestra contrarréplica debajo, para hacer más fácil y rápida la lectura.

Opongo las siguientes dificultades a la noción de verdad como "adequatio":

a) Es insuficiente, puesto que una teoría tal no podría dar razón de dos fenómenos aparentemente contradictorios.

Los fenómenos contradictorios, si los hubiera, se caracterizan por no poder darse razón de ellos. Cuando se da razón de ellos dejan de ser contradictorios. La mayoría de fenómenos contradictorios que conocemos han dejado de serlo después de preguntarle a alguien más listo que nosotros, como un rabino o un catedrático de algo.

b) Es dogmática, ya que anticipa como verdadera aquella realidad a la que el enunciado debe amoldarse. Esto es, presupone la verdad como previa  a la "adequatio" y, por consiguiente, como condición de la "adequatio" misma.

Si tuviera clara la distinción epistémico-ontológico no nos diría usted esto, oiga.

c) Es reductivista, dado que limita lo verdadero a lo real-efectivo, negando la virtualidad de lo posible (y entiendo por posible aquello cuyo contrario no entraña contradicción).

¿Reductivista? Uy, a mí estos es que me tienen frito, yo en cuanto veo un reductivista es que me pongo a chillar del susto como una loca.

Para no refugiarme en la crítica fácil, ofrezco un ejemplo de proposición verdadera que refuta la noción de verdad como "adequatio":

"Es posible que Nerón no matara a su madre".

Aunque no pueda contrastarse con la realidad, nadie dudaría de que es cierta, desde el momento en que Nerón actuó sin ser coaccionado.

Una verdad analítica no refuta la noción correspondentista de la verdad, del mismo modo que “Todo soltero es no casado” o “Todo casado es no feliz” no dicen prácticamente nada que no sepamos ya. Tiene usted razón, no necesitamos saber cómo es el mundo para demostrar la verdad de “Llueve o no llueve”, pero esto no muestra que tampoco lo necesitemos para demostrar la verdad de “Llueve”.

Las matemáticas, además, contienen tanto definiciones de los números y sus propiedades como afirmaciones a partir de las propiedades de dichos números. No empece a su cometido el prescindir de todo correlato real, siempre que el cálculo efectuado siga las reglas de la gramática establecida.

Usted puede inventar una teoría científica que especule agentes causales inexistentes y que describa los fenómenos del mundo a la perfección. Lo cual no prueba que esos agentes causales existan.

 

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