LAS REFAJAS

Me han encargado que escriba lo que sería la editorial de este mes. Los esponjiformes hace ya un montón que los conozco y bueno, ya hemos colaborado en muchísimos proyectos, aunque lo que es ver dinero... Bueno, sigo porque sino es que me voy por las ramas de Úbeda. Me mandaron un mail por el Internet, que me lo mira mi Antonio, porque es que yo con lo de la tecnología prefiero mantenerme aséptica.

Pues me dijeron, Pepa (que ellos me tienen confianza), tienes que explicar a la gente de la red lo que ha sido este mes y lo que se prepara para el próximo. Yo en un principio no sabía qué podía explicarles a los pescadores, pero entonces mi Antonio, que siempre me lo aprobó todo y se sacó la teórica casi a la segunda, me dijo que la gente de la red son los chavales que se conectan al Internet en vez de ponerse a ver la tele por la noche con sus familias como se ha hecho toda la vida, y que tendría que escribir algo de interés general a la par que útil y ameno. Después de saber por qué precisaban mi ayuda, empecé a deliberar sobre qué podía hablarles, y qué era tan importante en estos meses.

Mientras me tomaba mi infusión de hierbas silvestres de la vera del río Armur que me las trae mi cuñada Enriqueta de su pueblo de Cáceres que va en vacaciones, (aunque en realidad no es su pueblo, porque ella nació en Banyoles, donde el lago y el negro, pero ella le llama su pueblo porque lo siente muy suyo y muy adentro), mientras me las tomaba, digo, me di cuenta de que había un tema de actualidad y de interés general del que yo, por experiencia vital, tengo conocimientos que quizá pudieran interesar a ustedes la juventud: Las rebajas. Efectivamente este es un terreno que para los jóvenes internautas es pantanoso, por su juventud e impericia.

Pues verán señores de la red, ahora es el tiempo de las rebajas, y las que entendemos del ahorro sabemos que es el momento de comprar todo lo que vamos a necesitar de ropa durante el año. En mi casa hay mucha tradición de rebajas. Mi madre las llamaba “refajas”. No es que fuera analfabeta, es que se colaba en el Cortinglé y entre el tumulto se ponía varias fajas una encima de otra y luego se volvía para casa, porque éramos pobres, y además mi abuela usaba muchas y las coleccionaba. Ahora yo he heredado la colección y estoy pensando en subastarla por ebay. Igual que el chaval este que ha subastado su vida , lo cual está muy bien pensado porque se ha llevado 7500 euros que pueden ir muy bien para hacerse la cocina o el baño o cambiar el comedor. De todos modos no sé qué habría dicho San Agustín de esto. Claro que San Agustín cambió de vida varias veces, y aunque no se sacó un duro al final lo encañonaron y lo hicieron santo que no es tan moderno pero también está muy bien.

Aquí mi Antoñito, en el carnaval del 76 (Hace cara de recarcomío porque él quería ir de Adolfo Suárez)

Y ya de cara al mes que viene quisiera darles una idea para disfrazarse para este carnaval que se avecina. Yo me he beneficiado una saca de correos, que me ha traído el Jeremías que hace 20 años que es el cartero de mi calle, y un gran reloj que iré mirando todo el rato, así que iré de correo urgente. Mi Antonio me lo ha visto y dice que así no sale a la calle conmigo, que ese disfraz es una abovinación porque el saco me hace el culo gordo y a él le gusto más con el chándal de táctil o con la bata de buatiné, y le da coraje arruinar su reputación en una tarde. De todos modos, el disfraz más usado estos días son unas gafas de pasta, una chaqueta de pana y una pipa en la boca… auténtico filósofo posmoderno (o como diría mi Antonio, gilipollas perdío). Pero de filosofía, ya hablaremos otro día.

Volver a la editorial actual


 

© Esponjiforme Entertainment. Todos los derechos reservados. El plagio es un delito y será castigado con la pena de muerte. No somos comunistas.

Consulten sus dudas, dirijan sus insultos y hagan efectivas sus transferencias bancarias a través de nuestra dirección de correo:

esponjiforme@esponjiforme.com