DE CARA A FUTUROS ENCUENTROS

Las navidades se nos echaron encima y nosotros sin enterarnos. A lo que sí que nos da tiempo es a desearles un próspero año. Los planes de Esponjiforme para el año entrante no han variado mucho respecto a los del año saliente: la dominación mundial o, en su defecto, una pensión por larga enfermedad que nos permita pasar los escasos 60 inviernos que nos queden tapaditos bajo una enorme manta de cuadros escoceses jugando al Dead Rising. No pedimos más, somos gente de buen conformar. Como tendremos suficiente dinero, podremos poner el aire acondicionado muy alto en verano para no tener ni que destaparnos. Ustedes no sigan nuestro ejemplo, que al menos alguien tenga buenos propósitos de verdad: ser menos egoísta, dejar de descargar música ilegal, donar algunos euros a la fundación de la Wikipedia, dar de baja el blog, ganar un festival de cine o escribir una carta al director…

Las navidades, como digo, han venido, se han ido, y no nos hemos dado ni cuenta. Esto tiene una explicación muy sencilla: uno sabe que es Navidad por el deseo irrefrenable de ir a un centro comercial a comprar forraje, pero nosotros tenemos esta sensación durante todo el año, de modo que la cosa no cambia mucho. Aunque sí es cierto que se ve sensiblemente agudizada por las cosillas que suelen sacar en estas fechas: reediciones en cartoné de películas antiguas con fotos del día de la comunión del director de fotografía, muñequitos de vinilo de grupos de los setenta, reproducciones tamaño natural de Alien para colgar del techo de la habitación y todas las deliciosas bagatelas fuera de lugar que ahora les ha dado por vender a la Fnac. Aunque siendo sinceros, y ahora que ya han pasado un par de semanas y podemos verlo con retrospectiva, estas son las cosas que de verdad nos gustan de la Navidad (junto a las comilonas innecesarias e irreflexivas, la dieta que se deja para mañana y los turrones de Can Miracle): el consumismo desaforado. Pero esto no vamos a añorarlo, las rebajas son un bonito apéndice de las fiestas, y El Corte Inglés, no es por hacer propaganda, hace un apetitoso 3x2 en DVD idóneo para comprar packs de series. Lo que tampoco  vamos a echar de menos, aunque por otros motivos, van a ser los besos a mejillas mantequillosas de nuestras tías. Tampoco añoraremos las (literalmente) desinteresadas preguntas sobre el incierto porvenir de uno. A nadie le gusta dar besos ni recibirlos, oiga, ni a nosotros ni a nuestras tías. Y a los maridos de éstas, nuestros tíos, en el fondo les da igual que sigamos sin tener novia o que estemos cobrando el subsidio del paro. Tienen todo el año para tematizar esto con sus familiares de cara a mejorar la cita del año que viene. Ellos estarán conformes y todos se ahorrarán momentos incómodos. Quién sabe, quizá tras hablar de ello alcancen un nuevo nivel en su relación y lleguen a verse más de una vez al año. Si no, como mínimo, intenten evitar los besos tras las campanadas. Qué menos. Después de la estúpida ceremonia de las uvas no es muy buena idea poner la mejilla pegajosa de uno en la mejilla pegajosa de otro. Si no consiguen suprimir lo de los besos, intenten cambiar las uvas por alcaparras, castañas pilongas o guindillas vascas, que son menos viscosas.Éste sería un buen momento para echar una mirada atrás y hacer balance del año, pero como no somos una empresa que tenga que hacer cuentas anuales y como ya se reflexionó suficiente con motivo de nuestro quinto aniversario hace un par de meses, podemos ahorrárnoslo. No obstante, sí que es necesario reseñar el gran acontecimiento esponjiforme del mes de Diciembre: la gala de entrega de premios del Festival Petit Écolier de Cinéma, en la que tuvimos ocasión de conocer y trabajar con Josep Maria Raventós y Martin Heidegger. Esperamos seguir colaborando con ambos.

De izquierda a derecha: servidor de ustedes, Raventós y Nikochan.

Dejando a un lado las festividades secundarias, lo más reseñable del pasado mes de Diciembre fue mi 25º cumpleaños el día 12. He de decir que no hubo demasiadas celebraciones ni felicitaciones hacia mi persona en la blogosfera ni en los medios convencionales, probablemente porque se optó por celebrarlo íntimamente en silencioso y reflexivo júbilo, lo cual me agrada y me complace. No obstante, si el año que viene quisieran ustedes ser menos silenciosos pueden tomar ejemplo de los emocionantes y sentidos regalos con los que me obsequiaron mi señora y amigos: La Autobiografía de los Monty Python aquélla, y el DVD Lumière et compagnie éstos (entre otras muchas fruslerías). Esto en principio podría no ser de interés general, pero por una vez me gustaría mostrarme suficientemente agradecido. Tras años de relaciones telemáticas posthumanas, se vuelve uno un poco huraño. Quizá un buen propósito para el año entrante podría ser conocer a alguien de carne y hueso en lugares geográficos como supermercados, bibliotecas o subastas de arte. Claro que eso le obliga a uno ser amable y educado.


Volver a la editorial actual

 

 

© Esponjiforme Entertainment. Todos los derechos reservados. El plagio es un delito y será castigado con la pena de muerte. No somos comunistas.

Consulten sus dudas, dirijan sus insultos y hagan efectivas sus transferencias bancarias a través de nuestra dirección de correo:

esponjiforme@esponjiforme.com