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Clint Eastwood Bird

 

Crítica realizada por Sincuidado

 

Disco: "Bird" (Película y banda sonora)

Discográfica/Productora: Warner Brothers

Año: 1988

 

Las virtudes como cineasta de Eastwood le han encumbrado al Olimpo del arte cinematográfico de hoy en día, y quizá, del de todos los tiempos.

Ya en su primera y más que interesante película, “Play Misty For Me”, estrenada en España como “Escalofrío en la noche”, Eastwood nos mostraba su gran afición por el jazz. Recuerdo con especial agrado la secuencia en la que el protagonista, el propio Clint, y su novia, pasan el fin de semana en el festival de jazz de Monterrey. Con posterioridad ha patrocinado varios conciertos de jazz e incluido siempre esta música en sus películas.

En todas sus películas destaca la capacidad de aunar la máxima tensión dramática  y dureza emotivas con una cortante elegancia y planificación narrativa muy precisa y fluida.

Estas y otras virtudes hacían falta para filmar una película sobre Charlie Parker. Su vida fue tan escabrosa que cualquier otro se hubiera deslizado fácilmente por la cómoda pendiente del dramón más desaforado.

Pero Eastwwood sortea con brillantez la tentación y nos ofrece un portentoso filme, estructurado en una serie de flash-backs sucesivos, que se engarzan en una elipsis narrativa endiablada, resuelta con total desenvoltura y aparente facilidad, al modo de un solo de Parker. Una transposición admirable y sutil entre dos artes distintas.

Sólo alguien con profundo conocimiento y amor hacia el asunto que trata podía ser capaz de escapar de la sensiblería. Para filmar escenas como la de la muerte del protagonista, tal como se nos muestra aquí -no doy detalles, ved la película- hacía falta además otra cosa, hacia falta valor.

Pero no es sólo una película interesante por su dramatismo, también hay momentos cómicos de gran altura. Los actores, y en especial Forest Whitaker como protagonista, están soberbios, dirigidos con mano maestra. La fotografía y la ambientación son también extraordinarias.

Pero aún hay algo que nos hace disfrutar aún más: la música.

En su momento fue criticada por los puristas del jazz la opción de regrabar con músicos actuales de primera línea al resto de músicos, excepto a Guillespie, tan importante como Bird en la película, dejando únicamente de la música original sus intervenciones. Esta crítica sería justa si contempláramos este aspecto aislado.

Pero no se trata de música, sino de cine, y es desde el punto de vista del cine, de su eficacia narrativa y del respeto debido al público, desde donde cobra pleno sentido el hacerlo así. Para escuchar esta música tal como fue, tenemos los discos, pero dado el, por desgracia, mal sonido habitual de las grabaciones de aquella época, tal sustitución es necesaria para los fines del filme.

Y es que realmente logra darnos una vívida sensación de estar presentes como público en aquellas sesiones memorables, cosa con la que hemos soñado más de una vez y que nunca le agradeceremos lo suficiente a este gran cineasta.

La mejor película jamás filmada sobre el jazz. Buen cine y buena música. ¿Qué más se puede pedir?

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