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Harry Edison & Earl Hines Just You, Just Me

 

Crítica realizada por El moro Juan

 

Disco: "Just You, Just Me"

Intérpretes: Harry Edison, trumpet; Earl Hines, piano.

Discográfica: Black & Blue

Año: 1978

El sello Black & Blue se dedicó a trabajar durante los años setenta con músicos negros medio abueletes. Ello demostró que aquellos hombres, que para algunos aficionados suponían una especie de Jurassic Park del jazz, aún se defendían... y de qué manera. ¡¡Con el bastón, eh!! El caldo de gallina vieja deja más sabor. Por este sello, en definitiva, pasó lo mejor del jazz tejano: Budy Tate, A. Cobb , Illinois Jaquet (los tres saxos de L. Hampton band), Jay Mac Shan (donde empezaba Charlie Parker), etc.

Estamos delante de un grandísimo disco: un dúo de piano y trompeta. No sentía nada tan íntimo desde que mi vecina nos contaba a mi madre y a mí que le habían extirpado los ovarios, teniendo como excusa que la mujer se quedó sin pan rallado para freír unas croquetas.

Vamos ya con el disco:

Es música antigua, standards, pero ya lo creo que vale la pena hablar de ella. Las piezas se desarrollan tranquilas, serenas, pero hay ligeras sorpresas que tienen que ver con el estilo de los intérpretes: el disco mantiene un tempo sereno a excepción de los standards "I cover the watwerfront" y Just you, just me". En el primero la serenidad se pierde a mitad del tema desarrollando un estilo casi tejano donde se tocan pocas notas, acercándose al sobre agudo (como el amigo Dizzi Gillespie) pero sin pretensiones "bop", sino más bien de blues tejano. En "Just you, just me" es el fraseo de E. Hines el protagonista; aunque siempre está presente en el pianista la realización de exploraciones diversas para esta pieza, que se combinan con cambios en la aceleración del ritmo.

"I surrender Dear" es una pieza en la que raras veces he sentido tanta compenetración entre varios músicos después de que hace unos años me fijara en el Bill Evans de la época Riverside.

Para muchos aficionados, Earl Hines siempre fue simplemente un músico negro con mucho dinero (algo insólito en el jazz). Yo tengo muchos motivos para defenderle de la hoguera. Descubrió a B. Eckstine, uno de los mejores crooners que haya parido madre. También diremos que llevaba como arreglista a Bud Johnson; también genial saxofonista, ya quisieran muchos niñatos de hoy llegarle a Bud a la suela de los zapatos. Sí, sí, mucha agilidad pero escóndanlo, por favor, en medio de una big band... que no se note mucho.

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