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The Frank Wright Quartet Church Number Nine

 

Crítica realizada por El moro Juan

 

Disco: "Church Number Nine"

Intérpretes: Noah Howard, saxo alto; Frank Wright, saxo tenor; Bobby Few, percusión; Muhammad Ali, batería.

Discográfica: Calumet.

Año: 2002

 

¿Recordáis cuando Forrest Gump decide lanzarse a navegar por el mar con el teniente Dan para pescar gambas juntos en honor a la memoria de Bubba, fallecido en Viêt-Nam? Si tenéis un poco fresco el film, recordaréis que Forrest no tiene éxito y decide pedirle a Dios un poco de suerte acudiendo a una misa de gospel.

¿Qué tiene que ver Forrest Gump con este disco del brillante Frank Wright? Pues que el primero de los dos largos temas es una improvisación a partir de una melodía de regusto gospel. Frank está matando dos pájaros de un tiro porque, al mismo tiempo, está reivindicando las raíces de la música negra, como Art Ensemble of Chicago, Archie Sheep, etcétera. 

Bobby Few siempre ha sido un colaborador del recientemente fallecido Steve Lacy y ha estado vinculado desde la década de los sesenta, el esplendor del free, al genial Bill Dixon (trompeta), del que quedan cuatro discos en las estanterías de las tiendas, como quien dice, a causa de su compromiso con la divulgación del free en EEUU. Más o menos como los profesores Bredlow o Alegre en la facultad de Filosofía.

Frank Wright, ese “partner” negro de Peter Brotzmann... que te enteras que tocaba con el genial saxofonista alemán únicamente por las entrevistas, en plan de marujeo – o sea, la pechuga de pollo va a tanto el kilo y Frank Wright tocaba con Brotzmann, pero yo no he hablado contigo hoy, no me vayas a dejar en evidencia ante las vecinas de mi escalera - y que no aparece en ningún puñetero disco de ese saxofonista germano con ese nombre de agente secreto internacional, en misión especial.

Wright tocó con Coltrane escasos años antes de su muerte, es decir, un Coltrane bastante vinculado al fenómeno free.

Mohamed Ali: de él se escribió para el Diccionario del jazz lo siguiente: parece empeñado en conducir el instrumento hacia un ruidoso extravío.

Bobby Few realiza una exploración incesante de escalas que suenan junto al desgarrado saxo de Frank, el cual repite estructuras de escasas notas que van evolucionando en el transcurso de la melodía. En ese sentido, recuerda a la monotonía de algunas piezas del blues tradicional.

Cuando el tema finaliza es como si se buscara la vibración de un espíritu colectivo en estado de trance ceremonial. Cuando escribí esto estaba pensando: a ver si alguien del instituto MIT me lo lee y me manda un mail diciendo: "chaval, tú prometes, lucha, porque podrás hacer feliz algún día a mucha gente, en serio, tienes algo especial".

El tema dos recuerda a las composiciones de Brotzmann en el trabajo “Machine gun”, pero el tema evoluciona progresivamente hacia el tono de aquellos discos que se grababan en esta época, entre 1970 y 1972, para el sello “America” por músicos como Cliford Thorton, o Archie Sheep. Un amigo, Jordi, el propietario de Kebra, los definía como de un tono “mezcalino” creado exclusivamente por jazzmen negros.

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