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LOS BEBÉS PROBETA PORTUGUESES

 

En 1962 nació el primer bebé probeta portugués en el laboratorio del profesor Segislao Cunhao. El prestigioso químico, natural de Lisboa, puso a secar unas probetas encima de una estantería de su laboratorio y se fue a por tabaco. Cuando regresó, halló al bebé durmiendo encima de la estantería, justo en el lugar donde antes se encontraban las probetas húmedas. Sorprendido y alarmado, el profesor Cunhao despertó a la criatura y ésta, haciendo gala de su crueldad, le mordió en la cabeza, le robó el paquete de tabaco y desapareció en la lontananza.

Retrato robot de la criatura en cuestión

Dos meses más tarde, Joselinha Brancos, ama de casa y madre de sus hijos, puso a secar cuatro vasos transparentes Duralex en el mármol de la cocina y salió a tirar la basura. Al volver, se encontró en su cocina a cuatro bebés probeta portugueses destrozando la vajilla y cantando “Canoas do Tejo”. La señora Brancos alertó a las autoridades, pero éstas estaban demasiado ocupadas intentando ahuyentar a una colonia de bebés probeta que había tomado una piscifactoría cercana.

Ante la proliferación de bebés probeta agresivos, las autoridades sanitarias de Portugal recomendaron a la población que evitara la formación de humedades y huyera de los ambientes acuosos y solitarios. Paralelamente, el ejército portugués había conseguido detener a una docena de bebés en los alrededores del puerto de Evora. Recluidas en una celda de aislamiento, las criaturas se tranquilizaron y se durmieron profundamente como angelitos. Fue en aquel momento cuando, aprovechando la situación, el pediatra portugués José Toquinho entró en la celda para examinar a los bebés, y entonces éstos se levantaron, saltaron encima del doctor Toquinho y se lo comieron en menos de treinta segundos.

El desafortunado doctor Toquinho

Durante los años setenta, la mayoría de los portugueses ya usaba de forma exclusiva vasos y platos de plástico en sus hogares para evitar la formación de bebés probeta, y en todos los laboratorios se extremaban también las precauciones. Gracias a ello, los nacimientos de bebés probeta portugueses disminuyeron notablemente.

Un bebé probeta crecidito

La policía logró minimizar los ataques de los niños probeta que campaban impunemente por las ciudades de Portugal, y pronto se vio que las extrañas criaturas, al alcanzar los diez años, se volvían mucho más tranquilas si se las distraía con videojuegos de acción. Actualmente, casi todas trabajan de corredores de bolsa para la empresa Salomon Brothers.

 

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