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EL TEMIBLE HOMBRE-POLILLA

 

Desde 1968, los sastres y diseñadores italianos, admirados desde siempre por la calidad, la elegancia y el estilo de sus prendas, viven atemorizados por culpa de los ataques del temible hombre-polilla.

La primera víctima del hombre-polilla fue la marca Pulcríssimo, responsable de una de las líneas de moda y complementos más admiradas de Italia. La empresa, controlada por el magnate Stephano Pontificcie, se vio obligada a cerrar al ver reducidos a trapos todos los vestidos que integraban su colección. Pontificcie vive ahora en casa de su madre y busca empleo en empresas de trabajo temporal.

Después de haber atacado la fábrica de la Pulcríssimo, el hombre-polilla no tardó ni dos semanas en actuar de nuevo en otra factoría dedicada a la fabricación de prendas de ropa. Esta vez le tocó el turno a la prestigiosa marca Stilo Italia. El hombre-polilla entró en la fábrica rompiendo uno de los cristales, y empezó a devorar con ansia todo el género que fue encontrando, convirtiendo el local en una montaña inmensa de trapos húmedos y desgarrados. Esta vez algunos de los trabajadores de Stilo Italia pudieron ver al hombre-polilla en plena actuación: lo describieron como un hombre de unos cincuenta años, más bien obeso, equipado con unas mallas de color blanco, una capa beige y una camiseta que incluía la inscripción: Uomo Polillinno. Ninguno de los testimonios tuvo suficiente valor como para enfrentarse al hombre-polilla, todos temieron sufrir los terribles mordiscos de aquel superhombre enajenado.

Desde entonces, el hombre-polilla ha seguido practicando su macabra estrategia consistente, según sostienen las autoridades italianas, en hundir de una vez por todas la industria de la moda italiana y poner al gobierno entre la espada y la pared. Las empresas afectadas son ya más de trescientas y, aunque las autoridades afirman que el hombre-polilla no ataca a los humanos, los trabajadores de las empresas del sector que aún no han sido atacadas viven en constante tensión.

Son pocos los datos que se han podido recopilar acerca de la identidad del temible hombre-polilla: se sospecha que se trata de un individuo de clase media-baja, de origen portugués, que abandonó su puesto de oficinista para convertirse en la amenaza de la moda italiana. Es indudable, en todo caso, que posee una extraordinaria capacidad para burlar todos los controles de seguridad de las empresas a las que ataca, escapando siempre sin dejar rastro. El último gran intento por parte de los carabinieri de detener al agresor se produjo en Mayo de 1994: un increíble despliegue de agentes policiales, desnudos todos ellos para evitar ser atacados, rodeó al hombre-polilla en un polígono industrial de Milano. Sin embargo, en el último momento, el hombre-polilla se escurrió entre dos de los agentes huyendo después rápidamente, sin que nadie pudiera reaccionar a tiempo.

Actualmente, la empresa alemana Bayer colabora con las autoridades italianas con el fin de fabricar unas inmensas bolas de naftalina, destinadas a proteger a las empresas textiles de un potencial ataque. Sin embargo, la alta toxicidad del producto pone en duda la viabilidad del sistema. El hombre-polilla campa por el momento a sus anchas, y al parecer podría haber atacado algún domicilio particular. Aunque ello no ha sido confirmado aún por los carabinieri, permite sospechar que el alcance del problema, lejos de disminuir, aumentará de forma preocupante en los próximos meses.

 

 

 

 

 

 

 

 

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