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EL SISTEMA BRANQUINHO

 

Joao Branquinho fue uno de los ingenieros más famosos del norte de Portugal. Durante su infancia se alimentó básicamente de fabada: sus amigos le llamaban cariñosamente Baby Faber. Gracias a la ingesta de tan curioso manjar, Branquinho descubrió que el cuerpo humano era capaz de despedir mucha energía, y que dicha energía podía ser utilizada para el bien de la humanidad.

Joao Branquinho

Hasta los años sesenta, la energía eléctrica en Portugal se obtuvo a través de un sistema de ingeniería diseñado en los años cincuenta por Joao Branquinho. Su objetivo era aprovechar la energía que se desperdiciaba en los gimnasios y, en concreto, en el uso de la bicicleta estática. Branquinho decidió conectar todas las bicicletas estáticas de Portugal a una dinamo gigante situada en Lisboa, y que a su vez repartía su energía a lo largo de toda la geografía portuguesa. Por cada kilómetro que un portugués recorría en su bicicleta estática situada en Oporto, podían freírse tres huevos en una cocina eléctrica situada en Manteigas.

El sistema Branquinho

Sin embargo, los problemas del sistema Branquinho no tardaron en aflorar. En la España franquista este sistema estaba prohibido por ser considerado comunista, pero en los años sesenta un grupo de anarquistas españoles consiguió conectar clandestinamente la red eléctrica de Badajoz a la de Portugal. Los ciclistas estáticos portugueses sufrieron el incremento en la demanda de energía eléctrica, y se vieron pronto afectados por agujetas y calambres. Los apagones en Portugal se volvieron frecuentes, y el sistema Branquinho fue puesto en tela de juicio. El dictador portugués Salazar optó por colgar a Joao Branquinho en la plaza de su pueblo natal. Las últimas palabras del ingeniero fueron: “iros todos al peo”.

En 1974, tras la Revolución de los Claveles, se intentó recuperar el sistema Branquinho. En plena época hippie, este sistema fue visto como una clara muestra de los beneficios que proporcionaba el trabajo en comunidad. Los ciclistas estáticos, sin embargo, en su mayoría bajo los efectos del LSD, se mostraron incapaces de aguantar más de cinco minutos pedaleando.

Ladislao Branquinho

El  sistema Branquinho rediseñado

Más tarde, en los años ochenta, Ladislao Branquinho, nieto del célebre ingeniero, rediseñó el sistema de su abuelo sustituyendo la bicicleta estática por una muñeca hinchable. Este nuevo sistema se mostró sumamente eficaz: un solo portugués con su muñeca hinchable era capaz de alumbrar un concierto entero de los Pink Floyd. En la actualidad, Portugal suministra energía eléctrica a tres cuartas partes de los Estados Unidos. La muñeca hinchable se ha convertido en símbolo del progreso y de la sostenibilidad, aunque algunos estudios científicos advierten también de sus inconvenientes: la tasa de natalidad en Portugal ha descendido un 40 por ciento desde los años ochenta.

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