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Zenón de Citio

 

Estos fragmentos de Zenón de Citio los hemos tomado de la traducción que Ángel J. Cappelletti hizo para Gredos [Los estoicos antiguos, Gredos, Madrid, 1996] del Stoicorum Veterum Fragmenta.

 

Además de lo estrictamente sexual, incluimos algunos fragmentos que aparentemente no tienen mucho que ver con el tema, pero a los que seguro que las mentes retorcidas y libidinosas de nuestros visitantes (ey, Josep!!)  encontrarán alguna relación oculta.

 

Zenón, ese hombre

 

1.  tenía el cuello torcido hacia un lado, de cuerpo esbelto, un tanto alto, moreno, de gruesas pantorrilas, sin consistencia y débil. Por eso rehusaba la mayor parte de los convites.

 

Es decir, ¿rehusaba la mayor parte de los convites porque no tenía consitencia y era débil? Como dice el moro Juan, es justo al contrario [Vd. Cfr Nota 45]

 

2. Le gustaban, sin embargo, los higos verdes y los baños de sol, según cuentan.

 

3. Comía panecillos y miel y bebía un poco de vinillo fragante.  

   

4. Raramente hacía uso de los muchachos; una o dos veces de alguna prostituta, a fin de no parecer misógino.

 

5. Compartía una casa con Perseo, y como éste, en cierta ocasión, le llevara una flautista, sacudiéndosela, la devolvió al propio Perseo.

 

Analicemos el fragmento quinto, pues se muestra extremadamente importante. Zenón vivía con Perseo. Si tenemos en cuenta que por aquél entonces no se compartían pisos de estudiantes puesto que no había que pagar alquileres y la especulación inmobiliaria era bastante distinta a la actual, podríamos decir que Zenón y Perseo formaban una especie de pareja de hecho. Así, de este modo, tenemos que a Zenón su pareja homosexual (Perseo) le llevó un día una flautista (es decir, mujer que toca la flauta con cierta gracia, prostituta, ramera, zorrón de quilo), y él (Zenón) tras sacudírsela (¿la flauta o la flautista?¿Ambas quizá?¿La flautista miraba?) se la devolvió (la flautista, se supone) a Perseo.

 

6. Rodeábanlo asimismo algunos hombres desnudos y mugrientos, como dice también Timón. Era sombrío y agrio en el gesto y duro en el semblante. Era frugal en extremo y de una tacañería bárbara, so pretexto de economía.

 

No vamos a comentar lo de que le rodeaban hombres desnudos por falta de datos históricos. Durante la escolástica suscitó innumerables quaestio, ver especialmente “¿En qué sentido le rodeaban?”  por San Ginés de Porres, escolástico del XII.

 

Además, esta tacañería explica el fragmento 4, en el que se dice que frecuentaba poco las prostitutas.

 

7. Su muerte fue de esta manera: al salir de la escuela, tropezó y se quebró un dedo. Y mientras golpeaba la tierra con la mano dijo aquello de Níobe: Voy. ¿Por qué me llamas? Enseguida, ahogándose, murió.

 

8. Se abstienen del adulterio quienes siguen la filosofía de Zenón de Citio... a causa del bien común. Porque para el animal racional es contrario a la naturaleza corromper a una mujer asignada a otro por las leyes y mancillar la casa de otro hombre.

  

Zenón y las legumbres

 

9. Dícese que Zenón juraba por la alcaparra.

 

 10. Es dogma estoico que el sabio todo lo hará bien y preparará sabiamente su potaje de lentejas. Por eso, también Timón de Fliunte: cuece el zenoniano potaje de lentejas que, sin sabiduría, ha aprendido como si el potaje de lentejas no pudiera cocerse de otra manera sino conforme a la receta de Zenón, el cual dijo: «Echa en el potaje de lentejas una docena de cilantros».

 

11. Crates, queriendo curarlo también de esto [de la desvergüenza cínica], le dio una olla con potaje de lentejas para que la llevara a través del Cerámico. Pero, al ver que él se avergonzaba y la escondía, rompió la olla golpeándola con el bastón. Mientras él [Zenón] huía y el potaje de lentejas se le deslizaba por las piernas, Crates exclamó: «¿Por qué huyes, fenicio? Nada terrible te ha sucedido?»

 

Zenón y los muchachos

 

12. Parecía bosquejar Zenón de Citio una imagen del joven y esculpirlo de este modo: «Sea limpia su casa, su párpado no amainado, su ojo ni impúdico ni afeminado, ni indolente su cuello, no flojos sino erguidos los miembros de su cuerpo, al modo de los vigorosos, la inteligencia rectamente dispuesta al raciocinio, con agudeza y comprensión para las cosas bien dichas, los gestos y movimientos que no brinden ninguna esperanza a los libertinos. Florezcan [en él] el pudor y la virilidad y manténgase siempre lejos de la vida ociosa en las tiendas de perfumistas, orfebres, mercaderes de lana y demás talleres, donde pasan algunos el día, como sentados en un burdel, arreglados inclusive a la manera de las prostitutas».

 

13. El sabio amará a los jóvenes que por su aspecto revelen una buena disposición a la virtud.

 

Estos dos fragmentos entran en contradicción con el fragmento segundo, en el que se dice que a Zenón lo que le gustaba realmente eran los higos verdes.

 

Zenón, como Jesucristo: Dejad que los niños se acerquen a mí [Mateo 19,14]

 

14. ¿Y qué tiene de asombroso, cuando también los seguidores de la filosofía cínica y los discípulos de Zenón, Cleantes y Crisipo afirman que esto (o sea, la pederastia) es algo indiferente?

 

15. Como, en efecto, Zenón, el fundador de nuestra secta, dice en sus Diatribas en torno a la educación de los niños cosas parecidas y también estas: que no hay que separar a los niños de quienes no lo son ni a las mujeres de los varones; y que no hay cosas adecuadas para los niños y otras para quienes no lo son, ni cosas adecuadas para las mujeres y otras para los varones, sino que para todos son adecuadas y convenientes las mismas cosas.  

   

16. Zenón de Citio decía.. que es preciso arrojar los muertos a los animales antes que al fuego y practicar libremente la pederastia.

 

Zenón y las relaciones intrafamiliares

 

17. ¿Qué te parecen las doctrinas de Zenón, Diógenes y Cleantes, contenidas en sus libros, que enseñan la antropofagia, al decir que los padres pueden ser cocidos y devorados por los propios hijos y que, si alguien no quisiera tocar ni una parte de ese detestable alimento y lo rechazara, lo puede comer quien no ha comido?

 

Este fragmento parece indicar que Zenón no tenía en demasiada estima a la família. No obstante esto parece contradictorio con los siguientes. Ver Cf. Nota 128, y Acad. Pr  39, 287b.

 

18. Acerca de la piedad hacia los progenitores, el mismo varón [Zenón] dice, con respecto a lo de Yocasta y Edipo, que no es algo espantoso copular con la propia madre y que no hay nada vergonzoso en frotar con las manos algunas partes de su cuerpo, si con ello se la ayuda cuando está enferma. ¿Pero, si al frotar con otra parte, uno causa placer y, calmando a la que sufre, engendra en la madre bellos hijos, será vergonzoso?

 

19. Y el propio Zenón, al considerar lo que se narra acerca de Yocasta y Edipo, sostiene que no sería algo espantoso copular con la propia madre. Porque, si al estar ella enferma, uno la auxilia frotando su cuerpo con las manos, nada hay en ello de vergonzoso. Pero si, al frotarlo con otro órgano, con el cual encuentra que alivia su sufrimiento, engendra en la madre bellos hijos ¿por qué habría de ser esto vergonzoso?  

   

20. Pero también Zenón de Citio dice que no es anormal frotar el sexo de la propia madre con el propio sexo, puesto que nadie diría que es malo frotar con la mano alguna otra parte de su cuerpo.

 

Zenón y el nudismo

 

21. Manda que varones y mujeres usen los mismos vestidos y que ninguna parte del cuerpo ha de ser cubierta.

 

Este fragmento muestra que ciertamente, y sin miedo a caer en especulaciones sobre la naturaleza y sobre el ser del mundo, Zenón era un cachondo.

 

Zenón quiere solucionar la prostitución

 

22. Paréceles, pues, a éstos que también las mujeres deben ser comunes entre los sabios, de tal modo que cualquier hombre use cualquier mujer, como dice Zenón en La República.

 

23. Establece Zenón en La República que las mujeres han de ser comunes de modo semejante a Platón.

 

 

 

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