Atrás | Siguiente

el atentado

del sofá

 

Esponjiforme Entertainment ha mantenido siempre una muy buena relación con los miembros del departamento de lógica y filosofía de la ciencia de la facultad de filosofía de la UB, especialmente con los chavales que integran el grupo Logos. Ellos permitieron con gusto que les hiciéramos aparecer en nuestro concurso de fotografías de gente aguantando pescados:

Nosotros les tenemos cierto aprecio a estos zagales, entre otras cosas porque nuestros intereses filosóficos no distan en exceso. Es por ello que un buen día decidimos hacerles un regalo a ellos y al resto de profesores de su departamento. ¿Pero qué podíamos regalarles si, con la de subvenciones que reciben, ya tienen todos el último modelo de Machintosh y no saben qué hacer con el dinero? Pronto dimos con el regalo perfecto: mientras nos dirigíamos a los comedores universitarios, vimos que en un container alguien había abandonado un sofá verde setentero, que quizá había pertenecido a algún despacho de la facultad de historia del arte. Caímos en la cuenta de que el departamento de lógica y filosofía de la ciencia es el único de nuestra facultad que no dispone de un sofá en el distribuidor, así que pensamos que aquel sofá verde podría serles útil.

Decididos, pues, a hacernos con el sofá abandonado, subimos al container y entre todos cargamos con el mueble desde la facultad de historia del arte hasta la torre C de la facultad de filosofía. Era una tarea difícil, no sólo por el peso del sofá sino también por la necesidad de vigilar continuamente que nadie nos viera. Los esponjiformes hemos deseado mantener siempre el anonimato, así que si alguien conocido nos veía con el sofá y después leía algo en la web respecto a él, podría atar cabos y descubrir nuestras identidades. Desgraciadamente, no pudimos evitar cruzarnos con el amigo López de Sa, profesor de lógica y miembro de Logos:

A pesar de ver a unos alumnos de la facultad cargando en sus espaldas un sofá y gritando cosas como "venga, cobardes, mostradme qué es la premura, quiero ver vuestras caras hundidas en el puto barro", el amigo López de Sa ni siquiera se inmutó, nos dio las buenas tardes y pasó de largo como si lo que nosotros estábamos haciendo fuera lo más normal del mundo.

Aliviados al comprobar la indiferencia de nuestro posible delator, continuamos trasladando el sofá y lo metimos en el ascensor de la torre C sin que el bedel nos viera. Subimos hasta el quinto piso, que es donde se encuentra el departamento de lógica, y justo cuando abrimos la puerta del ascensor oímos la voz del doctor Romo, que estaba bajando del sexto piso mientras hablaba con un compañero. La situación, pues, era crítica, y eran muchas las posibilidades de que nos pillaran con las manos en la masa y nos preguntaran qué coño hacíamos allí con un sofá en las espaldas. Pero nuestro ángel de la guarda nos estaba protegiendo: Romo se entretuvo lo suficiente como para que consiguiéramos colocar el sofá en su sitio sin ser vistos, entrando de nuevo en el ascensor para desaparecer después, raudos y veloces, en la lontananza.

Así de bien quedó el departamento con este nuevo sofá, que en breve empezó a ser utilizado por alumnos y profesores. Curiosamente, y contra todo pronóstico, nadie se preguntó qué hacía allí aquel mueble, y cómo había aparecido de repente sin que nadie se diera cuenta. Y si alguien se lo había preguntado, ahora han quedado resueltas por fin todas las dudas: se trataba del tercer atentado de Esponjiforme.

 

 

 

© Esponjiforme Entertainment. Todos los derechos reservados. El plagio es un delito y será castigado con la pena de muerte. No somos comunistas.

Consulten sus dudas, dirijan sus insultos y hagan efectivas sus transferencias bancarias a través de nuestra dirección de correo:

esponjiforme@esponjiforme.com